El ejercicio que se realiza en la sala de ordeño está directamente relacionado no sólo con la producción y por tanto, rentabilidad de la ganadería sino además con la salud del ganado. Son pocos los ganaderos que hoy en día continúan con la tradición del ordeño manual únicamente continúan con este método aquellas explotaciones con pocos animales y normalmente destinadas al autoconsumo.
El 100% de las explotaciones comerciales en España de bovino, caprino y ovino disponen de ordeño mecánico. Se trata de una mejora directa en la disminución del tiempo de espera de los animales y mayor extracción láctea en un menor tiempo sin provocar daños a la estructura y salud de la ubre. Para poder llevar a cabo un uso correcto se ha de realizar periódicamente revisiones de la instalación (un año es el límite máximo de tiempo recomendado entre revisiones) y cambiar en función de la vida útil ciertos elementos de la maquinaria. Esta revisión la debe llevar a cabo un técnico especialista que cuente con los aparatos oportunos para la realización de un examen completo a la sala. Además, la higiene y la rutina de ordeño que se muestren en este alojamiento influirán de manera directa en la aparición de mamitis clínicas o subclínicas. Un buen manejo garantiza la salud de la ubre y su integridad.
Es por ello por lo que se plantea una revisión de las salas de ordeño, cambios de repuestos de las instalaciones, asesoramiento en materia de higiene, manejo y rutinas de ordeño. Así como el suministro de muestras de detergentes alcalinos y ácidos para su correcto uso empleados en los planes LDD.



